12-dic-2010 / Miguel Cruz Hernández |
 |  |  |  |
| | | | Si Dios conmigo, ¿quién contra mí? | Un día como éstos, mi madre me llamó y dijo que me arrancaría un diente; yo sentí que algo me pasaría. Luego que me lo arrancó, me mandó tirarlo sobre una azotea, pero al tiempo que lo hacía me resbalé de la escalera. Después que caí no podía levantarme; mi linda madre me llevó al médico y él dijo que era necesario someterme a cirugía. Fuimos con otros tres especialistas y nos dijeron lo mismo, así que de pronto que nos íbamos a Acapulco, la ciudad más cercana, para que me operaran. Recuerdo que ya de camino paramos en Igualapa para pedirle a nuestro Padre Dios por mi salud; cuando salíamos nuevamente hacia Acapulco, mi tío nos alcanzó para decirnos que no era necesario operarme porque él conocía un quiropráctico que curaba fracturas como la mía, y fuimos con él. Luego que me trató, le dijo a mi querida madre que yo había sanado y poco a poco estaría mejor. Entonces sentí la presencia de mi padre Dios, porque Él ses quien me sanó. Desde entonces sé que mi Señor Jesús está conmigo, y cada vez que tropiezo digo «Si dios está conmigo, ¿quién contra mí? |
|
| |
|
| |
|
| |
|
|
| |
|
|